sábado, 19 de marzo de 2011

LA TÉCNICA EXPOSITIVA.

  REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE BARQUISIMETO
DR. “LUIS BELTRÁ PRIETO FIGUEROA”


TÉCNICA EXPOSITIVA






Integrantes:
Galeno, Rosa.
Martínez, Milexa
Peña, Norelys
Sección: 8LLO1
Marzo 2011


Fundamentación
     La capacidad para comprender y producir discursos orales expresados en un registro formal es un saber difícil e intrincado que depende de múltiples factores.
     Defendemos la idea de que este saber complejo se puede enseñar y aprender con una intervención didáctica que, entre otros aspectos, equilibre la creación de situaciones comunicativas en el aula con la reflexión sobre el uso de la lengua, debido a que un buen usuario de la misma debe tener conocimiento del grado de adecuación de las expresiones lingüísticas a las situaciones en que se producen, además de tener el dominio de los diversos registros y las estrategias comunicativas para captar y mantener el interés y la atención de los receptores.
     Sobre lo expuesto, se ha tomado en consideración para la elaboración del presente trabajo el enfoque comunicativo de la enseñanza de la Lengua debido a que se trabajará los componentes de la competencia comunicativa y esto se logrará de manera práctica y funcional proporcionando a los estudiantes de la Tercera Etapa de Educación Básica, suficientes oportunidades para interactuar en situaciones estructuradas en las que expresen sus ideas, opiniones y sentimientos en relación con las situaciones estructuradas en las que expresen sus ideas, opiniones y sentimientos en relación con las situaciones o temas que les interesen. Para lograr el desarrollo de las competencias o habilidades se tomó en cuenta las propuestas de disciplinas o corrientes psicológicas como la lingüística aplicada, porque permite reconocer los problemas relacionados al lenguaje y la didáctica de la lengua, puesto que ella suministra las estrategias metodológicas y pedagógicas. La técnica presente para el desarrollo de la producción oral es la Expositiva. Conocida también como exposición oral, que es un valioso y muy utilizado recurso didáctico, llegándose al abuso y la esterilidad del mismo. Así, muchas de las exposiciones orales de los estudiantes son confusas, largas, carentes de precisión, desordenadas y, sobre todo, poco productivas y provechosas.
¿Qué significa saber hablar?
     Sin duda, del buen o mal uso de nuestra lengua dependen la mayoría de nuestros éxitos o fracasos en cualquier ámbito de la sociedad, razón por la cual, la comunicación lingüística se convierte en el motor de las relaciones interpersonales, sociales, económicas y profesionales. Hoy mas que nunca saber hablar bien es una necesidad. Ciertamente no es fácil decidir si algo es correcto o no desde el punto de vista léxico, dado que la normativa léxica está sujeta a cambios más rápidos que la de tipo gramatical, aunque si es posible determinar lo que sería menos recomendable. Todos poseemos un repertorio léxico, algunos mas amplios que otros, pero la adquisición de esta variedad léxica y del lenguaje en si ha de ir acompañada de un aprendizaje a través de la educación del habla.
Es cierto que saber hablar es una actividad natural, intrínseca, esencial y común al ser humano, lo importante es hacer de esa actividad algo correcto y lo más apegado a la norma de ser posible. En ese sentido, el habla se moldea mediante procesos de aprendizaje de técnicas diferentes y solo a través de éstos se llega a ser un buen hablante u orador. En el ámbito educativo, muchos investigadores han dado rienda suelta a su imaginación diseñando técnicas y estrategias para capacitar lingüísticamente a los estudiantes y hacer de ellos unos buenos usuarios de nuestro idioma español.
Esta afirmación nos conduce a pensar en que la capacitación o competencia comunicativa es la base para saber hablar bien en este universo global. Dicha competencia consiste, según (Briz, 2008):
- En el conocimiento preciso de la intención comunicativa y de la situación en que se desarrolla la comunicación, a saber, características de los interlocutores, relaciones sociales, relación de más o menos proximidad vivencial de éstos, mundo referencial y saber compartido, temática, espacio y tiempo de la interacción.
- En el aprendizaje del uso correcto de la lengua o lo que es igual la competencia lingüística, esto es, pronunciación adecuada, sintaxis cuidada y riqueza léxica.
iEn la capacidad de integrar los conocimientos anteriores, lo que se conoce con el nombre de competencia pragmática.
Así pues, solo cuando el individuo logra dicha competencia comunicativa es capaz de comunicarse eficientemente, y para ello cada docente debe dotar de las herramientas y técnicas apropiadas para tal fin. Es importante aclarar que no habla bien quien no dice nada o quien convierte su habla en un juego floral, sino aquel que tiene clara las ideas que desea transmitir y ser claro y preciso en la elección lingüística, en la palabra dicha y, por ende, en la exposición de esas ideas.
Pero exponer ideas requiere del manejo de ciertas estrategias y en algunos casos, va acompañado del empleo de determinados recursos, dependiendo del tópico a abordar. Muchas veces, los estudiantes, por diversas razones, manifiestan debilidades a la hora de comunicarse en forma oral, bien sea en debates, foros, conversatorios, exposiciones, discusiones socializadas y una gran variedad de actividades que requieren la puesta en escena de habilidades lingüísticas.
Es por ello que, en este trabajo, se darán a conocer de forma precisa y puntual algunas de las recomendaciones más eficaces para mejorar la competencia comunicativa en los estudiantes de la tercera etapa de educación básica.
El Subsistema de Educación Bolivariana, plantea claramente como contenido en el área de aprendizaje de Lenguaje y Comunicación y Cultura del Primer Año, “La Exposición: La preparación del discurso, claridad en el texto, la sencillez expresiva, la organización del contenido, usos de recursos didácticos” (p. 24). Es por tal motivo, que se debe tener muy claro en qué consiste la técnica de la exposición y en general, cuales son las cualidades para una buena expresión oral.


El discurso oral.
Preparar un discurso oral consta de 4 fases según el Instituto Cervantes (2008):
1. Saber lo que se va a hablar: ideas a desarrollar y el grado de importancia.
2. Orden en las ideas: el lugar en donde va cada idea influirá significativamente en su recepción.
3. Revestir de palabras las ideas: en esta fase, se decide el tono del discurso, la estructura del inicio y las figuras retóricas a emplear.
4. Puesta en acción del discurso: aquí van incluidas los medios técnicos que se usarán y estrategias de memorización, así como las reacciones ante el público oyente.
Estas etapas, constituyen un modelo a seguir para la preparación de un discurso oral, en el ámbito educativo específicamente, donde los estudiantes presentan fallas al momento de elaborar sus exposiciones orales. Una de las técnicas mas corrientes y empleadas para producir el discurso oral es la técnica expositiva, que si bien es empleada mayormente por docentes al momento de impartir sus clases, también los estudiantes pueden hacer uso de ella para presentar algún tópico que necesite de evaluación formativa o sumativa.
La Técnica Expositiva:
Consiste en la exposición oral por parte de un emisor a un receptor o grupo de receptores de un tema específico. Es la técnica más usada en nuestras escuelas. Nérici (1992) explica que la exposición debe ser necesariamente adoptada como técnica activa, que estimule la participación del alumno (o receptor en el caso de que sean los estudiantes los emisores de la información a exponer), también se deben destacar las partes más importantes, con inflexiones de voz que realcen lo que está siendo expuesto.
Así mismo, según este autor, la exposición oral no debe ser muy prolongada: “debe sufrir constantes interrupciones a fin de interpolar otros recursos didácticos. No debe sobrepasar un máximo de 10 minutos sin que haya sido efectuado un pequeño interrogatorio, presentación de material didáctico o consignación de esquemas en el encerado… debe ser conducida de modo que provoque las preguntas de los alumnos. Debe prestarse a suministrar datos para que los alumnos los relacionen entre sí, favoreciendo, de este modo, la reflexión. (p. 283).
El éxito en una exposición depende en gran medida de la preparación del orador en torno al tema a tratar y entre otras cosas de algunas recomendaciones prácticas que refiere Nérici en su libro “Hacia una Didáctica General Dinámica” (1992):
- No exponer más de lo necesario, para no caer en prolongaciones innocuas o formas retóricas vacías de contenido.
- No utilizar, en un curso, únicamente la técnica expositiva.
- Integrarla con otros recursos, en especial proyecciones e interrogatorios.
- Usar un tono de voz adecuado, para que capte mejor la atención de los oyentes; sin exceso de volumen, ni tampoco demasiado bajo.
- Hablar con un ritmo adecuado.
- Pronunciar de manera correcta las palabras y de forma clara para no dificultar la aprehensión de lo que se quiere decir.
Cualidades para una buena expresión oral.
En un discurso oral, el objetivo de un orador es influir en sus oyentes, no solo en la parte del contenido a mostrar sino en las expresiones que le sean transmitidas y que resulten interesantes y atractivas a toda la audiencia. Entre las características que debe tener una exposición oral, según el Instituto Cervantes (2008) están: la claridad, la precisión, la corrección y la concisión y elegancia.
La claridad. El discurso debe ser claro. Y no lo será si la exposición no se adapta (no es adecuada) a las características de la audiencia. Algunos recursos lingüísticos específicos que ayudan al objetivo de la claridad esta la enumeración, consistente en una exposición sucesiva de partes, de cualidades, de circunstancias referentes al tema tratado. Otro recurso dirigido a la claridad es la gradación, a saber, la presentación escalonada de ideas en progresión ascendente o descendente. También se debe evitar el uso de un discurso demasiado elevado para el público al cual va dirigido.
La precisión. Es decir exactamente lo que se quiere decir sin dar pie a ambigüedades o confusiones en el significado de las cosas. “La precisión en el lenguaje implica que hemos de expresarnos certeramente, usando las palabras de forma idónea y especifica”. (p. 109). En otras palabras, la precisión expositiva esta relacionada con el deber del orador de cuidar el uso de léxico. Uno de los recursos lingüísticos más usados en este aspecto esta la definición, es decir, la
exposición clara y exacta de los caracteres genéricos y diferenciales de una cosa o idea.
La corrección. Abarca todos los aspectos de la normativa desde la pronunciación hasta la adecuación semántica. Los problemas de pronunciación pueden tener su origen en causas patológicas como el tartamudeo, balbuceo, pero muchas veces se deben al desconocimiento del orador del uso de algunas palabras.
La concisión y elegancia. En este aspecto, la palabra clave es ser breve, pero eso no implica hablar poco tiempo, sino decir lo justo en el menor tiempo posible, o en otras palabras, ajustarse al tiempo sin salirse de la línea discursiva del contenido a tratar. En cuanto la elegancia, el orador debe ser cuidadoso a la hora de escoger su estilo y vocabulario, de acuerdo a la situación específica. Se debe prescindir de las frases superfluas.
Elementos externos a la producción oral.
En todo discurso, se encuentran elementos ajenos al mismo, pero que constituyen herramientas de ayuda durante su evolución. Los avances tecnológicos se han convertido en esas herramientas que sirven de apoyo en el desarrollo de una exposición oral, entre los que podemos mencionar: las presentaciones de videobeen, retroproyectores, entre otras, lo importante es tener en consideración que una exposición basada en una presentación en ordenador con animaciones no transformarán un discurso deficiente y pobre en un buen discurso. El expositor entonces debe considerar su adaptación a la situación, es decir al aspecto más teatral del discurso.
En ese sentido, el orador o expositor debe asumir de partida algunos puntos fundamentales centrados en la primera impresión del público y el nerviosismo inicial. La primera impresión que el emisor dará a la audiencia será aquella que se desprenda de su imagen externa, razón por la cual se ha de procurar que sea la adecuada. Cuando el orador no es una persona conocida por la mayoría de la audiencia, en primera instancia valorarán más el cómo que el qué de su mensaje.
Así mismo, toda persona que frecuentemente suela someterse a intervenciones de tipo oral, específicamente una exposición, debe pues, aprender a convivir con los nervios. Suele suceder que al hablar en público los expositores sientan un poco de nervios, lo que se debe tener presente es que éstos desaparecerán progresivamente en la medida en que continúen haciendo intervenciones de éste tipo. Briz (2008) explica que:
“los nervios desaparecen por si mismos en el momento que empecemos a hablar. En cuanto a nuestra actitud hacia el público debe ser la de naturalidad, evitando sugerir siquiera que estemos en manos del nerviosismo: en la mayoría de los casos el auditorio no se fija en nuestras reacciones corporales (temblor en la voz, sudoración en las manos, etcétera), no debemos, pues, dar “pistas” del tipo “perdonen que me tiemble la voz”, “qué nervioso estoy”, etcétera. (p. 132).
También, es recomendable evitar movimientos que delaten nuestro estado de ánimo, no colocar las manos delante de la boca, no meter las manos en los bolsillos y por ningún motivo juguetear mientras se habla con objetos tales como llaves, monedas, entre otros.
Por otra parte, antes de comenzar a hablar es conveniente observar el lugar en donde se hará la exposición oral, al igual que estudiar la acústica del espacio físico en el caso de que la audiencia sea numerosa, también la disposición de los participantes. De hecho, estas recomendaciones de visitar previamente la sala de exposición al público, evita el miedo escénico que suele presentarse al pasar frente al ´publico antes de hablar.
Dominio del escenario.
     En un discurso oral, al igual que el contenido o temática, el emisor y receptores son los protagonistas de la exposición en sí. Una vez que evaluamos visualmente la situación de la sala de exposición, se debe pensar en donde colocar nuestras pertenencias, por ejemplo, cartera, carpetas, abrigo entre otras que pueden ser una carga molesta sobre todo cuando se cuenta con poco tiempo para el discurso. Además de ello, la figura del expositor puede presentarse de pie o sentado en la puesta en escena. Lo recomendable es adoptar una posición en donde el orador se
sienta cómodo y seguro sin abandonar a los oyentes quienes centraran su atención en la postura y dominio que tenga del escenario.
     Si decide hablar de pie, debe asegurarse que no haya nada en su aspecto que llame en demasía la atención del publico en forma negativa como los zapatos sucios, manchas en al camisa. El control del escenario viene determinado por el desplazamiento en el espacio, este puede ser moderado acercándose y alejándose de la audiencia, controlando los movimientos corporales exagerados. Si se tiene un buen control del lenguaje corporal es más fácil alcanzar el fin deseado. Si decide hablar sentado se debe observar si la mesa cubre las piernas o no, so no las cubre, evitar los movimientos de piernas o pies que distraigan al público, tampoco se debe recostar exageradamente a la silla ni mucho menos recostarse a la mesa.
Por último, si el expositor decide combinar estar de pie y sentado, estamos frente a un discurso híbrido ya que combina ambas fases. Por ejemplo en una exposición con ordenador es buena oportunidad para usar este tipo de combinación, así se puede permanecer sentado mientras se hace la presentación audiovisual.
Uso de elementos técnicos.
     Los medios técnicos son recursos que facilitan la exposición pero no determinan el éxito en el discurso oral, entre ellos se encuentran el uso de micrófonos, transparencias, videos, presentaciones con ordenador y exposiciones con documentación impresa. Debe tomar en cuenta el expositor que los medios técnicos pueden fallar en cualquier momento y para evitar sorpresas de última hora difíciles de resolver, debe estar preparado desde el punto de vista de dominio del contenido, de esa manera no fracasar en la exposición.
Recomendaciones para una Exposición oral
     El ponente debe elaborar un esquema de la exposición, el cual le servirá de guía evitando que por olvido, nerviosismo o falta de práctica, se desorganice u omita aspectos fundamentales. En general, el esquema de una buena exposición se puede regir por el orden dado a los elementos centrales de un trabajo escrito; a saber: introducción, desarrollo y conclusiones. Capta la atención de la audiencia. Es habitual que los oyentes decidan durante los primeros minutos si van a prestar atención a la exposición o si se van a desconectar; por-lo tanto, la forma de proceder en el arranque puede hacer la diferencia entre lograr el interés del público o perderlo desde el principio. Una anécdota, una ocurrencia creativa, paradójica o una situación concreta relacionada con el tema a desarrollar pueden ayudar a atraer la curiosidad. Da una visión de conjunto. Al comenzar una exposición es conveniente hacer un avance del contenido fundamental de la misma, desarrollar ese contenido y, al final, hacer un recuento de las principales cuestiones abordadas. Esto ayuda a la audiencia a comprender mejor lo expuesto. Destaca la importancia del tema. Una de las mejores formas de despertar el interés y el esfuerzo para comprender el tema expuesto es hacer que éste sea importante para la audiencia, puede ser haciéndoles ver la vigencia, utilidad o aplicabilidad de los conocimientos en la solución de problemas de su vida personal, social o laboral, No improvises. Una de las peores experiencias por las que puede pasar un ser humano es tener que pararse delante de un público a exponer lo que no sabe ni tiene organizado. La audiencia se da cuenta de esta falta de preparación, no creas que los demás no se darán cuenta de tu negligencia. Una cosa es la frescura y la espontaneidad en la exposición y otra, muy diferente, la improvisación. Evita las muletillas. Muchos expositores quedan atrapados por el miedo al momento de hacer sus presentaciones. Una de las manifestaciones de dicho estado emocional es el uso reiterado de algunas expresiones, las más frecuentes son: "esteee ...", "entonces", "eeeh ...", "okey", "¿está bien?", "¿verdad?" y otras por el estilo; éstas no agregan información a la exposición y contribuyen a dis-traer la atención de la audiencia.
Referencias
Briz, A. (2008). Saber Hablar. Madrid: Instituto Cervantes.
Nérice, I. (1973). Hacia una Didáctica General Dinámica. Buenos Aires: Kapelucz. Ríos, P. (2004). La Aventura de Aprender. Caracas, Venezuela: Cognitus, C.A

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